Alrededores

Entre País Cátaro y Tierras Catalanas

Todos los caminos llevan a Bélesta… Tanto si se llega por Millas, como si se va por el valle del Agly, pasando no muy lejos de la cumbre Força Real, desde donde se puede abarcar el Rosellón con una sola mirada.

Y allí, como si velara sobre la llanura del Rosellón, Bélesta de la Frontière recuerda que este pueblo encantador marcaba en otras épocas el límite entre el Reino de Francia y el de Aragón, antes de que el Rosellón fuese anexionado a Francia por el Tratado de los Pirineos. Paseando alrededor del pueblo se encuentran todavía vestigios de esta frontera materializada con mojones.

Desde sus 370 m de altitud, Bélesta de la Frontière emana un encanto pintoresco. Por todos lados, la garriga, la roca blanca, negra, gris, roja y ocre, y las viñas, modelan el paisaje.

En el flanco de la montaña, mirando hacia el sur, el pueblo está encarado a un majestuoso Canigó, montaña emblemática de los catalanes (2784 m).

A pie

Un castillo Museo de la Prehistoria

El castillo medieval que alberga hoy en día el Museo de la Prehistoria domina la población. El descubrimiento en 1983 de una cueva con numerosos vestigios neolíticos dio lugar a un museo que reconstituye la historia de este período.

Château-Musée de la Préhistoire de Belesta

Taller de artista – Thierry Blaise

Esculturas, creaciones de joyas, de objetos…

No dude en visitar el taller de este antiguo alumno de la escuela Boulle de escultura en madera. El artista, que debutó en el taller de un célebre anticuario parisino, se convirtió rápidamente en creador.

Atelier d'Art - Thierry Blaise

Circuito acuático

Los adeptos al turismo verde o ávidos de descubrir el entorno local inmediato, seguirán el lecho del curso de agua local para admirar la fauna y la flora del Fenouillèdes, arrullados por el canto de los pájaros, o por el canto de las cigarras.

Circuit d’eau

En bicicleta

El dolmen Molí de Vent

Es una tumba constituida por una cámara funeraria llamada «cella», formada por piedras planas levantadas y un corredor de entrada con grandes losas. Esta construcción está excepcionalmente bien conservada (año 2500 aC), ya que es raro poder observar el túmulo casi en su lugar, con su paramento de piedras planas.

dolmen Moli del Vent

Mojones fronterizos

Se encuentran actualmente en el límite de los territorios de los municipios de Bélesta y de Îlle-sur-Têt. Sirvieron de jalones durante el establecimiento del catastro napoleónico. En buen estado de conservación, su función era materializar la frontera francocatalana establecida entre 1258 (año del Tratado de Corbeil) y 1659 (año del Tratado de los Pirineos).

La borne frontière

Orgues de Îlle-sur-Têt

En el valle del Têt, a mitad de camino entre mar y montaña, venga al encuentro de un paisaje excepcional de «caminos de hadas». Es un paisaje único con relieves coloreados que el agua ha esculpido en las arcillas y arenas arrancadas a los macizos pirenaicos. Un paseo de cerca de una hora le conducirá al interior de esta obra maestra de la naturaleza.

Orgues d’Illes/Têt

En coche

Perpiñán y el Palacio de los Reyes de Mallorca

Edificado por el soberano catalán Jaime II, el Palacio de los Reyes de Mallorca de Perpiñán se inscribe en el linaje de los grandes palacios fortalezas de finales de la Edad Media. Es un florón de la arquitectura gótica del Rosellón.

Palais des Rois de Majorque

El castillo cátaro de Peyrepertuse

Este castillo se levanta sobre una cresta calcárea a casi 800 m de altitud por encima de la garriga y de las viñas. Es uno de los ejemplos más bellos de fortaleza cátara y formaba parte de la antigua línea de defensa de los «cinco hijos de Carcasona».

Château cathare de Peyrepertuse

Colliure

Colliure, joya de la costa rocosa, goza de un marco auténtico y de un entorno protegido. Al pie del Castillo Real, el pequeño puerto catalán se encuentra abrigado en una cala donde se mezclan las aguas del mar Mediterráneo con las rocas de esquisto de la cadena pirenaica.

Collioure